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El Ayuntamiento de Segovia coloca en lo alto del Acueducto la réplica de la Virgen

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Tras obtener el molde del original, en la réplica se ha utilizado resinas, polvo de mármol blanco, sílice, y pigmentos blancos y ocres

Una vez restaurada la talla original, donada a la ciudad en 1520, se guardará y mostrará al público en el museo de la Real Casa de Moneda

 

Instalacion virgen

Los trabajos para la reproducción de la escultura de la virgen del Acueducto han finalizado y la réplica de la imagen vuelve a ocupar la hornacina situada en lo alto del monumento.

 

 DSC 0042web El pasado mes de marzo se procedía a la compleja operación de bajar la talla de cerca de 1000 kilos de peso y una altura de 1,60 metros, para poder proceder a su restauración y posterior conservación, a la vez que se realizaba una réplica con la que sustituir el original.

 

En primer lugar, a partir de la virtualización se obtenía un modelo a escala natural mediante la impresión en 3D. Con este modelo, fiel reflejo de la escultura, se ha sacado el molde de silicona. Obtenido el molde se procedía al vaciado de la escultura.

El material utilizado para la ejecución de la réplica es una mezcla de resinas, polvo de mármol blanco, sílice y pigmentos blancos y ocres.

Por último, una vez desmoldada la escultura se ha realizado una labor de patinado y policromado similar a la que presenta la imagen original.

El peso de la réplica es de unos 50 kg.

La empresa Restaurograma Hispania S. L, bajo la dirección del restaurador Graziano Panziari, ha sido la encarga de todos estos trabajos.

 

Por último señalar que las labores de reposición de la imagen en los arcos centrales del Acueducto se han grabado mediante un dron para un futuro documental realizado por Nathional Geografic. 

 

Talla de la Virgen del Acueducto

Recordar que la talla original fue donada a la ciudad en 1520 por el ensayador de la Ceca segoviana Antonio de la Jardina. Es una talla de bulto redondo, de época renacentista. Tiene una altura de 1,6 m y anchura y fondo variable de hasta 70 cm, con un peso aproximado de mil kilos. La escultura está realizada en piedra caliza de color blanco y presenta restos de policromía.

La Virgen está coronada con corona real y tiene el cabello suelto rizado que baja por ambos lados de la cara y por el hombro izquierdo y por detrás del niño. Además, en el pecho tiene un amplio collar del que cuelga una joya en forma de flor. La Virgen sostiene al Niño con ambas manos. El Niño Jesús está sentado en el regazo y porta en su mano izquierda junto al pecho un orbe terrestre como Rey del Universo. Por último, a los pies de la Virgen, dos niños (se ha perdido el de la derecha) sujetaban un emblema o cartela en forma de telón o escudo, en el cual podemos leer "Oh Mater..."

Una vez restaurada, la imagen se depositará y mostrará en el museo de la Real Casa de Moneda.

La Virgen del Acueducto, cerca de salir del 'quirófano'

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«Tenía una capa negra por el tráfico y por un farolillo de gasóleo que la alumbró en otra época", destaca su restaurador, Graziano Panzieri, que también espera tener lista la réplica para finales de este mes o principios de junio.

 

Virgen del Acueducto-Graziano

 

En una nave cuya localización no conviene desvelar para evitar visitas indeseables, el restaurador italiano Graziano Panzieri (Asís, 1972) ultima la restauración de la Virgen del Acueducto, después de que el pasado martes recibiera la visita, y el visto bueno, de una técnica del servicio de Patrimonio de la Junta. Está «casi lista» a falta del remate de la limpieza, que repose el condolidante y quizá algún retoque cuando se traslade al museo de la Casa de Moneda.
A pocos kilómetros del Azoguejo, en un taller más parecido a un almacén de herramientas y otros cachivaches que a un quirófano, la histórica escultura ha pasado las últimas semanas sobre una plancha de poliuretano que ha hecho las veces de mesa de operaciones, reforzada para soportar más de 800 kilos, junto a una sencilla bandeja de acuarelas y otra con productos de limpieza. El paciente no podía presentar buen aspecto tras cinco siglos a la intemperie, pero la intervención debía limitarse a lo básico: «He intentado devolverle un mínimo de dignidad hasta donde se puede», explica. Sin cirugía estética, sin reconstruir lo perdido, con la excepción del fragmento que se desprendió en abril del año pasado y que ya ha sido reintegrado. Resumiendo: limpieza y consolidación de lo que queda, sin más... ni menos.

 GRAZIANO 1        

La escultura fue trasladada al taller de Panzieri hace casi dos meses, una vez retirada de la hornacina el 20 de marzo. «Primero estuve trabajando con ella de pie. La teníamos en una caja, bien calzada y con toda la seguridad, pero la verdad es que me dejaba un poco inquieto tenerla así. Un empuje en un momento dado, un mal gesto y estamos hablando de 800 kilos que habrían sido imposibles de detener... Mejor ni pensarlo porque es de las cosas que te dejan sin dormir», confiesa. Pero así se pudo fotografiar desde todos los ángulos para su posterior reproducción en 3D y documentación previa al inicio de los trabajos. «Una vez hecho eso limpié lo principal, sobre todo la parte trasera», que no está labrada, sino rebajada, prácticamente lisa, «y después la consolidé con un silicato de etilo para poder trabajar con ella tumbada». 

De toda la suciedad que acumulaba, «lo primero que hubo que quitar era una capa de excrementos de aves que la habían dejado bastante mal, sobre todo por palomas que se posaban sobre la corona, y después una capa negra de buen grosor debida a la contaminación de los coches y a un farolillo de gasóleo con el que se iluminó durante muchísimo tiempo, que no olvidemos que la electricidad es una cosa de hace poco más de un siglo y esta escultura ha pasado cinco allí», advierte.

 

La parte más expuesta es la que menos negrura presentaba gracias al agua de la lluvia, pero la trasera no hizo más que acumularla sin remedio y estaba «como el carbón». «El problema de la iluminación antigua es el mismo que han sufrido las iglesias: primero con las velas, después las lámparas de petróleo... por eso la mayoría de los retablos tienen quemaduras o negrura de humo, algo parecido a lo que ha pasado aquí. Y por supuesto está el tráfico», otro viejo enemigo conocido por Panzieri de anteriores proyectos de restauración como el que llevó a cabo en la torre Arias Dávila en 2007:«Allí la parte baja estaba negra del humo de los autobuses que paran en Hacienda (calle Colón), aunque no tanto como en el caso de la Virgen, porque a esta escultura también se añadía lo del farolillo», recuerda.

«Con mucha dificultad y paciencia» logró superar esa capa de negrura, tras la de los excrementos, y aún ha tenido que aplicar un tercer tratamiento de limpieza para hacer frente a «un ataque de musgo, líquenes y sobre todo de hongos que han alterado un poco el tono de la piedra». «Están metidos dentro de la piedra y ya son imposibles de eliminar por completo salvo que te comas la propia piedra», lamenta. «Tenía manchas en las grietas y fisuras, las he aclarado un poco y ya no van a ir a más, pero tampoco se puede hacer ya más, esto es lo que hay». Suena grave tal y como lo explica Panzieri, aunque, a ojos de un inexperto en patrimonio puede no ser tanto: «Cuando la humedeces se ve que no está tan blanca y se notan más las manchas de ese ataque de hongos y líquenes en grietas y fisuras», insiste.De cerca sí se advierten «unas rayitas blancas», como si fueran estrías.
Tras los tres tratamientos de limpieza citados, Panzieri ha inyectado resina acrílica en las partes de la escultura que estaban «lesionadas, escamadas o levantadas» y con riesgo de desprendimiento. «Primero la resina acrílica y después un mortero para evitar que esto vaya a más y se pierdan más partes». «Había una zona de la cara y la cabeza», en la frente y el pelo, que «estaba muy abrasada y ha habido que meterle mortero para tapar fisuras», cita como ejemplo.«Y ya después he intentado entonar la piedra con un poco de acuarela», pero no con ánimo de recuperar colores, sino«con una aguada muy ligera, 'aguasucia' que le llamamos», matiza. Así ha resuelto por tanto las fases de limpieza y también las que se conocen como de «reintegración volumétrica y reintegración pictórica», sin que estas dos últimas supongan nada de recuperación de partes de la escultura ni colores perdidos, «sino aplicación de resina y mortero en las fisuras para que no vayan a más, y consolidación de los pocos restos originales de policromía y oro que le quedan», reitera. Ese oro todavía se observa en la corona, así como también algo de pintura azul en el vestido de la virgen, en la parte inferior; y de rojo en uno de los ángeles, el que se ha conservado «casi entero», mientras que del segundo ángel casi no queda ni volumen, apenas una mano y los pies.
Una vez acabadas esas fases, Panzieri abordaba a lo largo de la semana pasada la de aplicación de productos consolidantes en la parte delantera de la escultura «para endurecer muy bien tanto la piedra como los morteros». Eso ya es prácticamente lo último, pero «hay que esperar una o dos semanas sin poder tocar» para que se seque, y si después considerase que hay que hacer algún retoque, probablemente ya sería tras el traslado a la Casa de Moneda.
Ahora la réplica. «Mientras se está curando con consolidante» la escultura original, Panzieri cuenta con hacer la réplica que se subirá a la hornacina.Trabajará sobre el molde de silicona que se ha realizado tomando de modelo la réplica de plástico producida con impresoras 3D por el arqueólogo experto en patrimonio virtual Néstor F.Marqués, evitando así tocar la original sin renunciar a una fidelidad óptima.
«Una vez tenemos el molde de silicona, se hace un mortero con polvo de mármol blanco y una arena silícea finita con ese mismo tono», explicaPanzieri, ya que su idea es no meter pigmento.«Y eso se va a mezclar con resina epoxídica», un adhesivo estructural o de ingeniería muy resistente, con aplicaciones en la construcción de aviones, coches, bicis o esquís.«Con esa capa de mármol, arena y resina se cubrirá el molde de silicona y así obtendremos como una cáscara» a la que, acto seguido, se le inyectará espuma de poliuretano para rellenarla. «Si se rellenara con el mármol y la arena acabaría pesando más que la original», que ronda los 800 kilos, «mientras que de esta manera la proteges de golpes que la pudieran romper en caso de dejarla hueca, pero su peso será de poco más de 50 kilos».

En un principio se habló de que la original, de 1,6 metros de alto, podría pesar unos 1.200 kilos, 400 más de lo que se ha comprobado después, pero «aquello fue un cálculo al alza para asegurar que el andamio que se instó para la retirada aguantara», matiza.
Ese menor peso de la réplica facilitará precisamente su colocación en la hornacina.Ya no hará falta un andamio como el de marzo y bastarán dos cestas, una en la que irán dos personas y en otra la escultura, a la que se pondrán dos anillas por detrás para anclarla al Acueducto. «En la parte del monumento se colocarán dos anclajes como los que se utilizan para escalada», explica Panzieri. «Son como unos tacos que se meterán en las fisuras naturales de la piedra, sin taladrar ni nada», aclara. «Se meten dentro y en el momento en que tiras de ellos se abren, pero sin dañar», asegura.
Antes de retirar la escultura original se creía que estaba anclada y por ello se contaba con usar esos anclajes, pero no existían porque se sostenía sólo por su peso, ligeramente inclinada hacia atrás y asentada sobre un mortero en la parte inferior, algo inviable con la réplica. Y el final del proceso, «entre finales de mayo y primeros de junio», apunta Panzieri. ¿Y las elecciones? «Me parece fatal que se pueda usar esto a favor o en contra», responde. «Los tiempos son los que marca la obra de arte, no puedo hacer más. Si se llega, estupendo porque hay gente que se ha preocupado por ello, pero si no se llega, no se llega», sentencia.

Noticia publicada el 21 de mayo de 2019 en www.eldiasegovia.es

499 Años de la instalación de la Virgen del Acueducto

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Con la bajada de la imagen este 20 de marzo finaliza una compleja y delicada operación para proceder a su restauración

El Ayuntamiento de Segovia ha finalizado con éxito las labores para bajar la imagen de la virgen, una talla de más de 1000 kilos y 1,60 de altura, de lo más alto del Acueducto para poder proceder a su restauración y conservación.

Con la bajada de la Virgen ha terminado la parte más compleja y delicada del proceso previo y necesario para realizar esos trabajos. Las operaciones de extracción de la escultura de la hornacina, protección y embalaje, y bajada con una grúa de gran tonelaje se han producido sin novedad y bajo la dirección del restaurador Graziano Panzieri.

La imagen se ha transportado a un taller de restauración para su tratamiento en condiciones adecuadas, que llevará, al menos, un período de dos meses.

 

2019-03-20 Virgen del acueducto descenso thumb307

 

 

Está previsto que se inviertan dos meses en la restauración de la talla en la que han aparecido restos de policromía

La talla ha mostrado algunos de sus secretos como los restos de policromía o la parte trasera sin talla.

A la vez, se ha realizado la virtualización y fotogrametría de la imagen, tanto en su posición inicial, como del espacio vacío, para dejar perfecta constancia documental. Los trabajos de virtualización servirán de base para la realización de la réplica que se colocará definitivamente.

La nota curiosa es que la imagen ha permanecido exactamente 499 años en la hornacina, ya que, el 21 de marzo de 1520 fue instalada en su lugar, tal como narra el Historiador Diego de Colmenares en 1637, en la "Historia de la insigne ciudad de Segovia y compendio de las historias de Castilla".

El texto de Colmenares reza como sigue:

"Por estos mismos días, en 21 de Marzo, fiesta de San Benito, un devoto ciudadano nuestro, nombrado Antonio de la Jardina, ensayador de la casa de la moneda, puso á su costa la imagen de piedra de Nuestra Señora, en el hueco ó nicho de la puente que mira al mediodía; y la de San Sebastián en el nicho que mira al norte: acción religiosa, que merece esta memoria. Desto se prueba que ya faltaban de allí las estatuas para que se hicieron los nichos; ó fuesen de Hércules, como dicen memorias antiguas, ó de otros".

Los siguientes pasos además de los trabajos de conservación y restauración de la escultura, son la realización por impresión 3D del modelo que servirá para realizar el molde de la réplica y el vaciado de la reproducción que se ubicará definitivamente.

La tecnología salvará la imagen de la Virgen del Acueducto de Segovia

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Quinientos años de intemperie en la fría ciudad de Segovia pueden ser destructivos: nieve, hielo, viento lluvia y luego el sol... Sin embargo, las piedras bimilenarias del Acueducto han dado cobijo a una imagen cristiana. Una Virgen vino a presidir un monumento construido en un tiempo de dioses paganos. En la zona central del granítico Acueducto de Segovia se puede ver una imagen blanca, una Virgen de piedra caliza que fue colocada hace ahora 499 años, el 21 de marzo de 1520. Se emplazó en una hornacina que existe a 25 metros de altura, muy cerca del canal superior por el que llegaba el agua a la ciudad, que data del siglo XV.

Quien puso allí la imagen, ensayador de la Casa de la Moneda de Enrique IV -que estaba en las inmediaciones del Acueducto-, se llamaba Antonio de la Jardina. En una hornacina se puso la Virgen y en la otra –dando al otro lado de la plaza- un San Sebastián de madera, cuyo estado aconsejo su traslado a un museo hace más de dos décadas.

La piedra caliza no es de las más resistentes. Y la imagen de la Virgen está en una condición preocupante. Por eso se ha puesto en marcha este proyecto que va a permitir que los restauradores de la empresa «Restaurograma» se encarguen de que la obra no se deteriore más y quede estabilizada. Hace once años, cuando se restauró por última vez el Acueducto se pensó en reubicarla realizando antes una réplica exacta. Pero no había la tecnología que existe hoy. Habría que haber hecho entonces un molde de silicona, que hubiera eliminado algunos elementos en la superficie de la escultura, que están fijados débilmente.

Virgen en el Acue

Hoy la cosa ha cambiado, la tecnología aplicada a las humanidades se ha desarrollado de manera exponencial. El especialista Néstor F. Marqués, segoviano para más señas, será el responsable de la operación de digitalización. Ayer mostraba en sus redes con orgullo el arranque de los trabajos. Y lo hacía desde la plataforma de andamios instalada en el centro del Acueducto para las obras.

Lo que va a realizar es primero una documentación fotogremétrica (fotografías georreferenciadas y un margen de error de menos de 1 mm que permiten tomar medidas y realizar réplicas) para dejar fijado el estado actual de la estatua y su entorno. Después vendrá una parte especialmente delicada: bajar la imagen para su estudio. A pesar de que desde el suelo la Virgen se ve de tamaño reducido, no hay que olvidar de que hablamos de una pieza de piedra de una tonelada y de 1.70 m de altura, fuertemente anclada. Habrá que realizar un embalaje de protección sobre los andamios y utilizar una grúa. Esa operación será llevada a cabo en el inicio de la próxima semana.

Una vez acabado ese proceso, llegará de nuevo el turno de Néstor F. Marqués. Podrá entonces realizar la fotogrametría de la estatua completa en toda su dimensión, una digitalización exacta que permitirá realizar una copia exacta (margen de error submilimétrico). Primero impresa en plástico y después reproducida con la misma exactitud en una resina resistente para que el Acueducto siga luciendo la pieza.

Eso sí, la original irá al Museo de la Casa de la Moneda, en el emplazamiento junto al Río Eresma que le dió Felipe II. Allí se podrá musealizar no solo la estatua que conserva la policromía y el pan de oro en algunas zonas, como la corona, de manera que se estudiará la pieza junto al proceso que ha permitido ser salvada de un deterioro mayor.

Néstor F. Marqués es entusiasta de la tecnología aplicada a las humanidades. Formado en la Real Academia de Bellas Artes, ahora continúa realizando proyectos puntera, como este con el Ayuntamiento de Segovia. Además, como buen divulgador -autor de«Un año en la antigua Roma» (Espasa)- es capaz de contagiar la ilusión por el conocimiento de la historia.

 

Encaramado al Acueducto como le vemos, explica que su corazón Segoviano es sensible al privilegio de encargarse del proyecto y poder estar allí arriba. «Llevo viendo la Virgen toda mi vida desde abajo y ahora estar frente a ella me parece espectacular, primero por el tamaño, que no me imaginaba, mide 1,70 metros. Además, he de confesar que la vista desde aquí de la ciudad me ha emocionado». Para llevan a buen puerto el proyecto también contará con la coordinación de un restaurador especialista con la supervisión de los Servicios Técnicos Municipales y del Servicio Territorial de Cultura de la Junta de Castilla y León.

Noticia publicada en www.abc.es el 18 de marzo de 2019

Procedimiento para la restauración de la Virgen del Acueducto

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LA COLOCACIÓN DE UN ANDAMIO PERMITIRÁ BAJAR LA IMAGEN DE LA VIRGEN DEL ACUEDUCTO PARA SU RESTAURACIÓN Y REPRODUCCIÓN

La imagen restaurada se custodiará en la Ceca segoviana y en la hornacina del Acueducto se colocará una reproducción.

El patrocinio de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre-Real Casa de la Moneda hace posible esta actuación.

El proyecto para la restauración y reproducción de la Virgen situada en lo alto del Acueducto incluye la instalación de un andamio que abrazará al pilar central del monumento para no tener que hacer ningún anclaje. La altura a la que se encuentra la hornacina, en la arquería superior, a 23 metros del suelo, y el peso de la talla, más de 1.000 kg, hace necesaria la instalación de esta infraestructura y descartar utilizar una plataforma elevadora. Se trata de garantizar la seguridad tanto de la talla como de quienes lleven a cabo las labores para la retirada y descenso de la imagen.

La colocación del andamio se producirá en el momento en el que el Ayuntamiento cuente con el permiso oportuno de la ponencia técnica de la Comisión territorial de Patrimonio de la Junta de Castilla y León.

Antes y después de mover la talla de la hornacina se realizará la fotogrametría y visualización en 3D para sacar el molde y la réplica que se colocará en la hornacina.

La imagen original se consolidará, pero no se repondrá ningún elemento perdido por el paso del tiempo y los efectos meteorológicos. En esos trabajos se invertirán unos dos meses. A la vez se irá realizando la réplica de la talla que pesará mucho menos que la original, por lo que ya no será necesario colocar un andamio y se podrá utilizar una plataforma elevadora para subirla.

Por último, se procederá a la musealización y custodia de la talla original, en el Museo de la Real Casa de Moneda de Segovia.

La restauración y réplica de la virgen del Acueducto es posible gracias al patrocinio de la Real Fábrica Nacional de Moneda y Timbre-Real Casa de la Moneda. El presupuesto alcanza los 17.000 euros.

Talla de la Virgen del Acueducto

La imagen donada a la ciudad en 1520 por el ensayador de la Ceca segoviana Antonio de la Jardina, es una talla de bulto redondo, de época renacentista. Seguramente estuvo policromada. Tiene una altura de 1,6 m y anchura y fondo variable de hasta 70 cm, con un peso aproximado de mil kilos La escultura está realizada en piedra caliza de color blanco y se cree que procede de las canteras de Madrona o de Tejadilla.

La Virgen está coronada con corona real y tiene el cabello suelto rizado que baja por ambos lados de la cara y por el hombro izquierdo y por detrás del niño. Además, en el pecho tiene un amplio collar del que cuelga una joya en forma de flor. La Virgen sostiene al Niño con ambas manos. El Niño Jesús está sentado en el regazo y porta en su mano izquierda junto al pecho un orbe terrestre como Rey del Universo. Por último, a los pies de la Virgen, dos niños (se ha perdido el de la derecha) sujetaban un emblema o cartela en forma de telón o escudo, en el cual podemos leer "Oh Mater..."

 

2018-10-18 Virgen en el Acueducto- web pequeña

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