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18 de mayo. Día Internacional de los Museos

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Del 17 al 19 de mayo los museos de Segovia celebran su día con visitas guiadas, jornadas de puertas abiertas, concursos, cuentacuentos, proyecciones de películas y demostración de oficios

Con motivo del DIM el Centro de Interpretación del Acueducto, situado en la Real Casa de Moneda, se podrá visitar de forma gratuita de 10:00 a 14:30 y de 16:00 a 18:00. 

 

 

 Cartel      El programa con todas las actividades está disponible en la página web de Turismo de Segovia

Cada año desde 1977, el ICOM (Consejo Internacional de museos) organiza el Día Internacional de los Museos el 18 de mayo, un momento excepcional para la comunidad museística internacional.
El objetivo de este día es concienciar sobre el hecho de que los museos son un importante medio para el intercambio cultural, el enriquecimiento de las culturas, así como para el desarrollo de la comprensión mutua, de la colaboración y de la paz entre los pueblos.
Este año, bajo el lema Los museos como ejes culturales: El futuro de la tradición, los museos de Segovia se unen por segundo año consecutivo para celebrar el Día Internacional de los Museos con una actividad común.
Así, del viernes 17 al domingo 19 de mayo todos los museos extenderán ante sus puertas una alfombra roja para invitar a segovianos y visitantes a entrar para descubrir el arte, historia y tradiciones que custodian entre sus muros.

Y es que, cuenta la famosa obra teatral Agamenón (Esquilo, 458 a.C.) que Clitemnestra colocó una alfombra a Agamenón para que la recorriese en su regreso a Troya y, desde entonces, se ha convertido en una tradición que simboliza la bienvenida, con máximos honores, a las personalidades que se reciben.
Además, los museos de la capital han organizado diversas actividades, como jornadas de puertas abiertas en sus espacios, visitas guiadas, concursos, cuentacuentos, proyección de películas o demostración de oficios.

 

Toda la información con las actividades programadas está recogida en un folleto editado para la ocasión y en www.turismodesegovia.com

Por su parte, cada museo tendrá en su web la información específica de sus actividades y la forma de reservar plazas para las mismas.

 

El misterio de los 36 arcos del Acueducto de Segovia

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La obra, un premio de los Reyes Católicos, es posterior a una supuesta destrucción por parte de los musulmanes y despertó críticas por desviarse del original romano

Juan de Escobedo, un jerónimo del Monasterio de El Parral, quedó inmortalizado en el callejero segoviano como arquitecto de una de las principales rehabilitaciones del Acueducto. Fueron 36 arcos, desde San Francisco hasta Almira, que esconden aún muchos misterios. No hay verdad científica sobre por qué se deterioró esa zona, si fue un sabotaje de los musulmanes o el simple e inexorable paso del tiempo. En todo caso, fue un premio a la ciudad por su apoyo a los Reyes Católicos y por ser la primera urbe castellana en proclamar a Isabel. Hoy, en la calle del Arquitecto Escobedo, una simple salida de la plaza de El Salvador, apenas destaca la sede del PSOE, pero sobre sus escasos metros subyace una historia milenaria.

El arqueólogo, conservador y director del Museo Provincial, Santiago Martínez Caballero, publicó en 2012 'El Acueducto de Segovia, de Trajano al siglo XXI'. Explica que el coste de aquella obra, desarrollada entre 1483 y 1489 y que ascendía a 2.343,371 maravedíes, fue importante para la época y se financió con impuestos. «Fue por una cuestión operativa y pragmática de abastecimiento del agua en Segovia, pero también por propaganda política. Gran parte de la nobleza y burguesía había apoyado la proclamación y tenían que ser correspondidas de alguna manera».

En 'El Acueducto de Segovia', Alonso Zamora habla de la hipotética destrucción de muchos arcos por los musulmanes, en 1071, para cortar el abastecimiento a la ciudad. Apunta, sin embargo, a un hecho –una información que aporta a principios del siglo XVI el historiador Luis Mármol– de difícil prueba fehaciente. «No es algo muy corroborado, pero los 36 arcos que él cita coinciden con la restauración de Escobedo», ahonda Martínez. Los historiadores locales explicaban la presencia de numerosos bloques del mismo tipo que los usados en el Acueducto en casi todos los basamentos de las murallas. Serían los despojos de la destrucción de Al-Mamún, rey de Toledo, en un sitio a Segovia, aprovechados después por Alfonso VI para reconstruir la ciudad.

«No hay pruebas sobre por qué se deterioró esa zona, si fue un sabotaje de los musulmanes o el simple paso del tiempo»

Es una hipótesis dudable, sugiere un libro de Alonso Zamora. Y lo argumenta en que la cantidad de bloques reaprovechados para la muralla es muy elevada, lo que obligaría a pensar en una obra destruida de gran tamaño. «Parece excesivo aprovechamiento». Los sillares de los muros han de proceder de otras construcciones romanas en el casco urbano reaprovechadas por visigodos o árabes, concluye. Además, los arcos caídos fueron reconstruidos en muchos casos con sus propias dovelas. El libro apunta como causa al deterioro progresivo de una zona cuya menor altura facilitaba la manipulación de los primitivos canales, que necesitaban reformas casi constantes, a menudo realizadas con madera. Las pérdidas de agua y las numerosas cerbatanas o tomas incontroladas, unidas a las duras heladas, fueron «un elemento muy notable de capacidad erosiva».

El diagnóstico era claro. Hay documentos que hablan de zonas muy deterioradas o arcos caídos y que el canal superior había desaparecido. Como explica el arqueólogo en su libro, tras recibir una solicitud del consejo de Segovia para que fuera restaurado, los reyes otorgaron una cédula real en 1483 nombrando a Fray Pedro de Mesa, prior del monasterio jerónimo del Parral, para que redactase un informe del estado del Acueducto, pues existían importantes problemas de suministro. La obra en piedra estaba sustituida por elementos de madera, gastada y podrida en algunos tramos de las arcadas destruidas. La cacera, descubierta en la mayor parte de su recorrido fuera de la ciudad, estaba deteriorada por el paso del ganado y otras manipulaciones. El agua, por las heladas y los escapes, dañaba la estructura. Los transeúntes podían verse alcanzados por los desprendimientos o incluso la caída de carámbanos.

 

Canal a cielo abierto


En los 16 kilómetros que tiene desde su captación hasta Segovia, el bimilenario monumento era, antes de los Reyes Católicos, un canal a cielo abierto. «Había deterioros en el canal extraurbano y en la ciudad, como había muchas casas adosadas al Acueducto, había muchas captaciones irregulares que no conocían las autoridades [había que pagar impuestos]. Al mismo tiempo, había otras zonas deterioradas que no se habían restaurado. Eso llevó a que su estado fuera bastante lamentable. Si bien llegaba agua a la zona de la ciudad medieval, en la zona del Alcázar [el punto de abastecimiento del Palacio Real] llegaba muy poquita y eso no gustaba a la monarquía. A medida que llegaba al centro de la ciudad, el caudal era mucho menor», apunta Martínez Caballero.

Gómez de Somorrostro transcribía un fragmento en los Libros de Cuentas de 1484 que plasma el diagnóstico: «Para faser canales de piedra cárdena...» «porque muchas de las canales, que fasta aquí tenían, era de madera, y de ellas podridas y gastadas, y cada año se gastaban en ellas muchos dineros y non podían durar, por cuento el agua las podría y gastaba, y mucha del agua se perdía y non entraba a la dicha ciudad, salvo poco, y que non podía bastecerla; por lo cual se acordó que se fisiesen de piedra».

Los Reyes Católicos reconstruyeron las partes de las canalizaciones que estaban deterioradas y comenzaron la cubierta del canal extraurbano; después será la reina Doña Juana la que acometa la cubierta del canal en la propia ciudad. Se restauró el azud y la cacera, colocándose desde la periferia de la ciudad un canal en bloques de granito machihembrado, asentándose con betún, que sustituyó a la madera. Se empezó a cubrir la cacera en las Aceñuelas, entre las arcas de Santo Domingo y San Gabriel, también reparadas. Se construyeron las arcadas simples que estabas destruidas, en las actuales calles Cañuelos y Almira. Se colocó la nueva cacera sobre las arquerías, en sillares de granito, sentados con betún, protegida por un muro de mampostería, el conservado en la actualidad. Se restauraron las arcas en que el agua desarenaba dentro de la ciudad y se limpió el canal urbano. Se utilizó piedra de época romana y otras talladas de nuevo en canteras. Procedieron de zonas a las que ya recurrieron los romanos como Ortigosa del Monte, La Granja y zonas como San Lorenzo.

Pedro de Mesa fue el primer administrador de estas importantes obras, probablemente las primeras que afectan a toda la conducción. Lideró la comisión encargada del proyecto hasta su fallecimiento y fue sustituido por Gonzalo de Frías. La dirección técnica fue para Escobedo. En esos mismos trabajos se destruyeron también muchas de las antiguas salidas y arquetas para ordenar un conjunto que debía ser «bastante caótico» aunque «tales limpiezas nos hayan privado, a buen seguro, de gran cantidad de datos», concluye el libro de Alonso Zamora. Lo corrobora Martínez Caballero: «De ese momento hay muy poquita información, no sabemos dónde estaban las tomas que llegaban a las fuentes de Segovia».

No fue la única reforma de un monumento vivo a lo largo del tiempo. «En el Archivo Municipal se conservan diversos documentos en los que se habla continuamente de restauraciones en las arcadas del Acueducto. Hay muchísimos arcos, del 1 al 49, que son una mezcla absoluta de rehechos durante 400 años», apunta el arqueólogo. En 1868 hubo una restauración importante de algunos de los arcos restaurados en el siglo XV –en torno a una decena– porque se habían deteriorado, la última gran rehabilitación hasta nuestros días. Daniel Crespo Delgado relata en 'Historia de la conservación patrimonial de la ingeniería civil en España' cómo Carlos IV ordena derribar entre 1803 y 1806 varias casas adosadas a los pilares casi en el Azoguejo. A pesar de los derribos, los edificios del arrabal seguían estando demasiado cercanos al Acueducto, creando un espacio apiñado. El tránsito de personas, caballerías y vehículos seguía provocando incidentes y bloqueos.

En 1835, el arquitecto municipal Juan José de Alzaga criticó a Esobedo, que usó arcos apuntados y no los habituales de medio punto romanos, por no seguir la digna construcción del original. Lo explica Martín Caballero: «La obra romana, desde el arco 49 hasta el Azoquejo, está hecha con grandes sillares unidos sin argamasa. El relleno entre arco y arco en los Reyes Católicos no es macizo, es un revestimiento de piezas de granito». Es revelador que la admirada intervención de Escobedo durante la época de los Reyes Católicos fuera después censurada. «Todo lo que no remitiese a la estructura originaria se rechazaba. La vida del monumento se reducía a su momento de mayor esplendor o al considerado más significativo», concluye el libro de Daniel Crespo.

En una acuarela de Martín Rico, conservada en el Museo del Prado, se representa parte del sector de arcadas anterior a la curva de San Francisco, con al menos un arco tapiado. Es la única imagen que evoca al estado de este tramo en el que desemboca la calle a la que hoy da nombre Escobedo. Antonio Ortiz, maestro fontanero de la ciudad, presentó un informe en 1820 sobre el mal estado de estos arcos del Acueducto frente a la Concepción. Otro erudito nacional como José María Quadrado pidió en 1865 eliminar la «fealdad» de los arcos tapiados


El Ayuntamiento de Segovia destinó 2.200 escudos en 1866 para reparar el Acueducto y la Comisión Provincial presentó un proyecto que ascendía a 15.203. Fue un proyecto integral que pretendía eliminar los elementos que ponían en riesgo su pervivencia y los indignos de su monumentalidad; acabar con los alambres de línea telegráfica, cubrir la cacera con losas de granito, limitar el paso de carruajes, eliminar las casetas militares y reconstruir los cuatro arcos tapiados «y algunos más». La reconstrucción supuso un tercio del presupuesto total de la obra, que terminó en la primavera de 1869. El arquitecto municipal Perier puso una inscripción en los arcos rehechos, colocada por iniciativa propia por el sobrestante de las obras, Basilio Hidalgo. El alcalde decidió borrar el segundo renglón, «siglo XIX», y dejó el año en números romanos. No hubo rastro, pues, del nombre del restaurador. «Podría decirse que el Acueducto parece estar empeñado en rechazar cualquier firma que pueda perdurar sobre sus piedras», concluye el libro de Alonso Zamora. Escobedo tendrá que conformarse con una calle.

Noticia publicada en www.elnortedecastilla.es el domingo, 14 de abril de 2019

IV Edición Conmemoración de la Fundación de Roma

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El viernes, 5 de abril se celebra la IV Edición Conmemoración de la Fundación de Roma

Esta actividad está orientada a grupos educativos de centros de ESO y Bachillerato, y últimos cursos de educación primaria, cuyos responsables contactan con nuestra asociación para participar en el evento, bien como visitantes, bien como organizadores de las propuestas que deseen plantear en relación al tema celebrado y la Cultura Clásica en general. Nuestra asociación, además, proporciona completas guías didácticas a los centros que desean colaborar y que no posean tiempo o recursos suficientes para elaborarlas por sí mismos.

Durante la jornada, los jóvenes realizan talleres, representaciones teatrales y visitas guiadas por toda la ciudad, tanto en los centros colaboradores de Segovia como al aire libre, culminando la jornada con una macro fotografía de familia frente al acueducto.

Condición imprescindible durante el evento es acudir vestido (que no disfrazado) de romano o griego. El matiz es importante: no se trata de aparentar, sino de sentirse realmente parte de los orígenes de nuestra sociedad occidental en uno de los marcos más propicios para ello, como es la maravillosa ciudad de Segovia.

 

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Patrimonio autoriza la instalación de la réplica de la Virgen del Acueducto

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Como la copia pesará menos, el montaje podrá hacerse desde una máquina de trabajo en altura, sin necesidad de andamios. 

Los operarios comenzaron, a primera hora de la mañana de este martes, a desmontar los andamios que han rodeado el pilar central del Acueducto durante los últimos quince días con motivo de la retirada de la imagen de Nuestra Señora de la Cabeza, la denominada Virgen del Acueducto, que ya se encuentra en un taller en pleno proceso de restauración. Mientras, la Comisión de Patrimonio de la Junta de Castilla y León autorizaba la realización y posterior instalación de una réplica de la imagen en la hornacina occidental del Acueducto.

Patrimonio ya había aprobado la retirada y restauración de la pieza original, una talla de piedra caliza de casi 1.200 kilogramos de peso que el ensayador de la vieja ceca de Segovia, Antonio de la Jardina, regaló a la ciudad en 1520, pero en la sesión de ayer estudió y autorizó la propuesta de ejecución de una reproducción para instalarla en el monumento en lugar de la imagen del siglo XVI.

Según fuentes de la Delegación Territorial de la Junta, se va a realizar una copia a tamaño real (1,70 metros) en impresión 3D de alta resolución, prototipo sobre el que se hará un molde de silicona con armazón exterior de fibra de vidrio. La réplica se llevará a cabo con mortero epoxy, cargas inertes y relleno de material ligero, con el objetivo de reducir el peso de la pieza. El patinado se elaborará con pigmentos de calidad estables, de manera que la talla resulte fiel a la escultura original.

La propuesta que Patrimonio autorizó especifica que, para instalar la reproducción en la hornacina occidental del Acueducto, no será necesario volver a montar los andamios, imprescindibles para la retirada de la Virgen original, porque el peso menor de la copia permitirá su colocación desde una máquina de trabajo en altura.

Los andamios han posibilitado a los expertos realizar una exhaustiva documentación de esta parte del monumento, según el arqueólogo Néstor Marqués: «Antes de tocar la Virgen, debe documentarse lo que hay. Estamos moviendo algo que lleva ahí casi quinientos años. Y lo hacemos con la fotogrametría, tecnología que nos permite obtener un modelo 3D geométrico con una precisión submilimétrica, a través de una serie de fotografías tomadas desde distintos ángulos alrededor de la imagen. Lo que yo he hecho es documentar cómo estaba antes de cualquier intervención, de que nadie tocara nada». Para el experto, la tecnología 3D permitirá conseguir una réplica exacta: «Una vez bajada la pieza, empieza el trabajo de restauración y de virtualización. Este proceso es el que nos va a permitir construir la réplica. A partir del modelo 3D, haremos la imagen a tamaño real. Luego, con la impresión, crearemos fragmentos que uniremos en una sola pieza, de la que obtendremos el molde de silicona. Todo ello evita tener que sacar un molde directamente de la original, con los riesgos que eso conlleva, porque es caliza y se encuentra muy agrietada. El modelo de impresión 3D será exactamente igual al original, geométricamente perfecto. A partir de ahí, Restaurograma realizará la réplica que se colocará en el Acueducto».

«El andamio ha sido algo absolutamente puntual. Ha estado lo estrictamente necesario, y ya no será necesario volver a instalarlo, porque la réplica de la Virgen pesará menos. El Acueducto, cuanto más limpio esté, mucho mejor», dijo ayer la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, contenta por cómo se ha desarrollado todo el proceso para desmontar la talla del siglo XVI. «La Virgen no podía seguir ahí porque la imagen estaba muy deteriorada, e incluso se había desprendido un fragmento del tamaño de una mano. Lo mejor es restaurar la talla y exponerla en el museo de la Casa de la Moneda. Si fue un regalo de la ceca a la ciudad, allí está su lugar. La réplica que se instale en la hornacina del Acueducto será exacta», añadió la regidora segoviana.

Noticia publicada en www.elnortedecastilla.com el martes, 26 de marzo de 2019.

 

499 Años de la instalación de la Virgen del Acueducto

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Con la bajada de la imagen este 20 de marzo finaliza una compleja y delicada operación para proceder a su restauración

El Ayuntamiento de Segovia ha finalizado con éxito las labores para bajar la imagen de la virgen, una talla de más de 1000 kilos y 1,60 de altura, de lo más alto del Acueducto para poder proceder a su restauración y conservación.

Con la bajada de la Virgen ha terminado la parte más compleja y delicada del proceso previo y necesario para realizar esos trabajos. Las operaciones de extracción de la escultura de la hornacina, protección y embalaje, y bajada con una grúa de gran tonelaje se han producido sin novedad y bajo la dirección del restaurador Graziano Panzieri.

La imagen se ha transportado a un taller de restauración para su tratamiento en condiciones adecuadas, que llevará, al menos, un período de dos meses.

 

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Está previsto que se inviertan dos meses en la restauración de la talla en la que han aparecido restos de policromía

La talla ha mostrado algunos de sus secretos como los restos de policromía o la parte trasera sin talla.

A la vez, se ha realizado la virtualización y fotogrametría de la imagen, tanto en su posición inicial, como del espacio vacío, para dejar perfecta constancia documental. Los trabajos de virtualización servirán de base para la realización de la réplica que se colocará definitivamente.

La nota curiosa es que la imagen ha permanecido exactamente 499 años en la hornacina, ya que, el 21 de marzo de 1520 fue instalada en su lugar, tal como narra el Historiador Diego de Colmenares en 1637, en la "Historia de la insigne ciudad de Segovia y compendio de las historias de Castilla".

El texto de Colmenares reza como sigue:

"Por estos mismos días, en 21 de Marzo, fiesta de San Benito, un devoto ciudadano nuestro, nombrado Antonio de la Jardina, ensayador de la casa de la moneda, puso á su costa la imagen de piedra de Nuestra Señora, en el hueco ó nicho de la puente que mira al mediodía; y la de San Sebastián en el nicho que mira al norte: acción religiosa, que merece esta memoria. Desto se prueba que ya faltaban de allí las estatuas para que se hicieron los nichos; ó fuesen de Hércules, como dicen memorias antiguas, ó de otros".

Los siguientes pasos además de los trabajos de conservación y restauración de la escultura, son la realización por impresión 3D del modelo que servirá para realizar el molde de la réplica y el vaciado de la reproducción que se ubicará definitivamente.

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