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La imagen de la Virgen del Acueducto, más cerca de su restauración

 

 

El Ayuntamiento de Segovia y la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre-Real Casa de la Moneda firman el contrato de patrocinio

La imagen restaurada se custodiará en la Ceca segoviana y en la hornacina del Acueducto se colocará la reproducción

La alcaldesa, Clara Luquero, y el presidente-director general de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre-Real Casa de la Moneda, Jaime Sánchez, han firmado el contrato de patrocinio para la restauración de la Virgen del Acueducto, la talla situada en el pilar más alto del Monumento, en la arquería superior, a 23 metros del suelo

La imagen donada a la ciudad en 1520 por el ensayador de la Ceca segoviana Antonio de la Jardina, es una talla de bulto redondo, de época renacentista. Seguramente estuvo policromada. Tiene una altura de 1,6 m y anchura y fondo variable de hasta 70 cm, con un peso aproximado de mil kilos La escultura está realizada en piedra caliza de color blanco y se cree que procede de las canteras de Madrona o de Tejadilla

La Virgen está coronada con corona real y tiene el cabello suelto rizado que baja por ambos lados de la cara y por el hombro izquierdo y por detrás del niño. Además, en el pecho tiene un amplio collar del que cuelga una joya en forma de flor. La Virgen sostiene al Niño con ambas manos. El Niño Jesús está sentado en el regazo y porta en su mano izquierda junto al pecho un orbe terrestre como Rey del Universo. Por último, a los pies de la Virgen, dos niños (se ha perdido el de la derecha) sujetaban un emblema o cartela en forma de telón o escudo, en el cual podemos leer "Oh Mater..."

Primero se retirará y bajará la escultura situada en la hornacina, en lo alto del Acueducto; después se realizará una reproducción al mismo tamaño y de condiciones y características similares al original que se colocará en el monumento. Por último, se procederá a la musealización y custodia de la talla original, tras su consolidación y restauración, en el Museo de la Casa de Moneda de Segovia.

El presupuesto alcanza los 17.000 euros y el plazo previsto para hacer realidad este proyecto es de unos tres meses.

 

2018-11-23 Patrocinio Casa Moneda Virgen Acueducto 2

 

Segodevs guiará a los turistas hacia el Barrio de los Caballeros

 

Turismo prevé la instalación de una escultura, obra de José Antonio Abella, en el pretil de la calle San Juan cuando finalicen las obras

La Leyenda del Acueducto dejará de ser patrimonio intangible de Segovia para convertirse en realidad, materializarse al menos en forma de una escultura que cumplirá una doble función; por un lado dejar constancia física de esa herencia de la cultura popular y por otro servir de gancho para que los turistas suban la calle de San Juan y conducirles así hacia el Barrio de los Caballeros y la Muralla Norte.

Así lo explica la concejala de Patrimonio Histórico y Turismo, Claudia de Santos. Se trata de una actuación "sencilla pero que me parece está muy bien ideada", dice la alcaldesa, Clara Luquero, que informó ayer de que la Junta de Gobierno Local ha aceptado la cesión de derechos para realizar la fundición de la escultura, obra del artista José Antonio Abella Mardones, cuya denominación es 'SEGODEVS, AQVADVCTI ARTIFEX' —artífice, o autor, del Acueducto de Segovia'—.

Luquero ha comentado que el Gobierno municipal ha querido aprovechar este trámite para mostrar a Abella un "profundo agradecimiento por su generoso gesto".

La escultura original, realizada en yeso, poliestireno expandido, madera y metal, se utilizará como modelo para realizar la fundición.

De Santos y la alcaldesa creen que la escultura puede servir de gancho a los visitantes de la ciudad que se acercarán a ella "para hacerse una fotografía con el diablo de la leyenda del Acueducto" y de esa manera entren en el recinto amurallado de Segovia por una zona distinta a la del eje principal que ahora mismo forman la Calle Real-Plaza Mayor-Marqués del Arco-plaza de la Merced-Daoiz hasta el Alcázar.

La edil de Turismo considera que ese eje principal no muestra la Segovia real y destaca el atractivo del Barrio de los Caballeros, con inmuebles palaciegos, señoriales, o la Muralla Norte desde la iglesia de San Juan de los Caballeros.

También ha explicado que la figura del diablo aparecerá sentada en el pretil de la curva de la zona superior de San Juan, cuando finalice la obra de urbanización integral, y tendrá en sus manos el sillar del monumento que quedó sin colocar según la leyenda que cuenta como una moza de la zona alta, harta de llevar un cántaro con agua por las empinadas calles de la ciudad, hizo un pacto con el mismo Lucifer aceptando que este dispusiera de su alma si, antes de que cantara el gallo, el agua llegaba hasta la puerta de su casa. Consciente de su culpa, la joven rezó hasta la extenuación para evitar la pérdida de su alma. Mientras, una tormenta se había desatado y el demonio trabajaba a destajo. De pronto el gallo cantó y el maligno lanzó un alarido espeluznante: por una sola piedra sin colocar había perdido.

Por otra parte, el Ayuntamiento correrá unicamente con los gastos de colocación de la escultura, ya que cuenta con financiación de un patrocinador que se desvelará dentro de poco y aportará entre 8.000 y 9.000 euros.

El autor de la escultura, José Antonio Abella (Burgos, 1956), médico afincado en Segovia, escritor y escultor, ha participado en numerosas exposiciones y sus obras se conservan en importantes colecciones públicas y privadas. Entre las públicas destaca el Monumento a la Trashumancia situado en una glorieta de Segovia.

Noticia publicada en www.eladelantado.com el miércoles, 24 de octubre.

La parte medieval del Acueducto es la prioridad del futuro plan de mecenazgo

Fue reconstruido en el siglo XV con materiales de peor calidad y está muy degradado.

Mientras el Ayuntamiento de Segovia intenta cerrar las condiciones en las que se moverá el plan de mecenazgo para el mantenimiento preventivo del Acueducto, el monumento sufre. Dado por bueno por el equipo de gobierno el estudio que descarta el impacto de las vibraciones sonoras que genera un concierto, al menos si los altavoces están alejados un mínimo de veinte metros, el tesoro del patrimonio universal de la ciudad necesita una serie de cuidados intensivos. La concejala de Patrimonio Histórico, Turismo y Urbanismo de la capital, Claudia de Santos, localiza la parte más enferma entre las calles Almira y Cañuelos, en el barrio de El Salvador.

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Trazado medieval del Acueducto por la calle Cañuelos. / A. TANARRO

La representante municipal señala que es el tramo reconstruido en tiempos de los Reyes Católicos y en el que se emplearon materiales de peor calidad, un granito más blando y esos morteros de han degradado con el paso del tiempo. La intervención en esta zona del Acueducto es «urgente», hace hincapié la concejala. De materializarse la fórmula de mecenazgo, esta parte del monumento sería la prioridad y «empezaríamos por ella».  

El Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad en España, del que forma parte Segovia, llama la atención sobre la necesidad de establecer políticas para contribuir a la conservación de sus entornos monumentales y no depender únicamente de las líneas de subvenciones, apostilla la edil. 

 

Noticia publicada en www.elnortedecastilla.es el Domingo 14 de Octubre de 2018.

El Acueducto, a vista de pájaro

Un centenar de personas disfrutaron de una vista única del monumento a doce metros de altura

 La perspectiva importa a la hora de vislumbrar un monumento, y si el Acueducto es inmenso desde los pies de sus pilares impresiona aún más desde lo más alto, donde la mirada puede recorrer el camino del canal por donde corría el agua en la época romana. Un punto de vista propio para los pájaros que anidan entre las piedras y alejado para los humanos que tienen que conformarse con levantar la cabeza y admirar el monumento icono de la ciudad.
Un centenar de segovianos pudieron disfrutar ayer de una vista privilegiada del centro urbano desde el punto más alto que alcanza el Acueducto en la parte de la Plaza de Día Sanz, gracias a una plataforma que asciende entre doce y catorce metros. Los nervios en la cola eran palpables, no solo por montar en la grúa y alejarse del firme, sino también por el escenario único que solo puede apreciarse una vez al año. Y es que además de ver la parte más escondida del monumento, que es el canal, la panorámica ofrece una estampa inigualable de la Catedral y las torres de las iglesias de San Martín y San Miguel. También de la muralla, que se extiende perpendicular a la línea que traza la gran estructura de granito que cruza Segovia.
En turnos de cinco a siete personas, los asistentes a esta actividad enmarcada en las Jornadas del Acueducto tuvieron unos diez minutos para disfrutar de su posición privilegiada'Selfies', fotografías en familia y vídeos para presumir en las redes se mezclaron con los comentarios de asombro de los vecinos de Segovia, que reservaron su plaza para descubrir otra forma de ver su ciudad. Y es que en su mayoría fueron segovianos quienes participaron en la visita, aunque algunas plazas que no se cubrieron por la tarde fueron aprovechadas por los turistas que al pasear por la zona se interesaron por la inusual actividad. En todos los idiomas posibles preguntaron sí podían subir a la plataforma a la encargada de la Oficina de Turismo, quien reconoció que esta vez el interés es mayor al haber más afluencia de gente en las calles, puesto que el año pasado llovió el día escogido para ascender a lo más alto del monumento.
La forma de subir a la plataforma fue el punto más complicado, al ser esta una estructura utilizada para obras y tener unas escaleras que requieren cierta agilidad. «Lo que da más miedo es el sistema de subir a la plataforma», confesaba Ana de la Cruz, quien acudió junto a su familia para contemplar el Acueducto a sus pies. «Lo demás está genial», comenta a Raúl Alonso, su pareja, quien invita a su hija Marta a imaginarse «el agua corriendo por aquí».
Vista de la Catedral
El traqueteo de la plataforma y el pequeño vaivén que mantiene en lo alto dio algún pequeño susto a los más afectados por el vértigo. Eso sí, sin impedirles ser testigos del marco incomparable que tenía la Catedral al aparecer entre uno de los arcos durante el ascenso y el descenso. La posición tan cercana de la plataforma al monumento, pues casi se podía tocar extendiendo el brazo, hizo que el largo recorrido de la estructura hasta la plaza del Azoguejo se viera como si fuera un muro, pues los arcos quedan escondidos ante la cada vez mayor dimensión de los pilares. Este efecto, que también puede apreciarse con los pies en la tierra, se debe a que la estructura ensancha los pilares en su zona más alta, porque el objetivo de los romanos, además de construir un puente, fue crear un monumento que representase su grandeza.

 

Noticia publicada el sábado, 6 de octubre en www.elnortedecastilla.es

En las entrañas del Acueducto

 


La visita guiada al monumento permite el acceso al desarenador de San Gabriel y al registro en la Plaza Mayor

 

Miles de segovianos pasan cada día bajo los arcos del Acueducto creyendo saberlo todo sobre el monumento. Saben que el diablo no lo construyó en una noche, como cuenta la leyenda, pero desconocen innumerables detalles del monumento icónico de Segovia. Por ejemplo, que hasta 1906 había edificios pegados al granito y tras el accidente de un carruaje en el que viajaba una embajadora sueca embarazada, que perdió a su bebé debido a las lesiones, el rey Carlos IV decidió derribar todas las viviendas colindantes al Acueducto a raíz del conflicto diplomático que ocasionó el siniestro. Desde entonces el monumento está despejado de edificaciones adyacentes, pero a comienzos del siglo XX eran 33 las casas que había y que fueron demolidas. Este episodio y otros muchos sobre la historia del bimilenario monumento y los elementos que ahora ayudan a entenderla son relatados a aquellos vecinos que estos días participan en la visita guiada incluida en las III Jornadas Acueducto de Segovia. Las entradas para hacer el recorrido se agotaron al poco tiempo de estar disponibles.

Con inicio en el desarenador de San Gabriel, situado en la Avenida Padre Claret, una veintena de personas disfruta cada día de esta semana de la actividad 'El Acueducto por dentro'. Tras descubrir el lugar donde se realizaba la decantación, la ruta sigue el camino que establecen los pilares y ya desde el inicio pueden vislumbrarse que no todo es como se cree. Los primeros metros visibles del monumento no tienen nada que ver con la parte más turística, la del Azoguejo, ya que en su historia ha sufrido varias reformas y lo han alejado de la perfección romana inicial. Por eso pueden verse arcos de medio punto pero también góticos en algunas partes cercanas al decantador.

También se aprecian diferencias en la dimensión de los pilares, algunos incluso el doble de gruesos que otros, al igual que en el tamaño de las piedras, pues en la parte gótica se encuentran algunas pequeñas que, según Marta Rueda, guía turística, «nunca se verían en la parte romana». Otro ejemplo de las reconstrucciones a lo largo del tiempo es la presencia de cemento. En la parte romana que aún se conserva puede apreciarse cómo encajan las piezas de granito, que fueron confeccionadas 'a mano' al no conocer los romanos la dinamita. De esta forma, la colocación de la piedra central del arco es la más importante para garantizar el equilibrio de fuerzas entre los pilares. Otro detalle que se da a conocer en la visita es la razón de las marcas en forma de punto que hay en muchas de las piedras, que se deben a la colocación mediante varas de hierro y otros mecanismos que se utilizaron para subir aquellas piezas, que se encuentran a más de dos metros de altura.

Un aspecto más en el que se hace hincapié en la ruta guiada es la dimensión cada vez menor de las columnas a medida que ascienden, lo que permite que desde lejos se vea más esbelto que macizo debido al interés de los romanos de que fuera un monumento además de un puente.

 

Parte subterránea


La visita transcurre, después de subir las escaleras del Postigo, por las calles en las que está presente el Acueducto subterráneo y que llega hasta la Plaza Mayor. En este lugar se produce el colofón de la ruta, pues los asistentes pueden descender por el registro y, con ayuda de una linterna, descubrir cómo es el canal bajo tierra. En este momento son varios los curiosos que se acercan hasta la zona por la que descienden los participantes en la visita para saber qué es lo que están haciendo y de qué manera pueden inscribirse. Este año ya es imposible, pues la veintena de plazas diarias ya está cubierta para el día de hoy y mañana, pero la guía anima a los interesados a apuntarse en otra edición y descubrir la parte del monumento más desconocida.

 

Noticia publicada el jueves, 4 de octubre en www.elnortedecastilla.es

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