• Acueducto de Segovia
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«Seguro que el diablo hizo el Acueducto, porque no puede ser obra de seres humanos»

 

 

Fernando Ortiz, componente de Nuevo Mester, charla sobre la presencia del monumento en las manifestaciones populares

Foto Norte de CyL A. de la Torre

 

Fernando Ortiz, con la concejala Claudia de Santos y el profesor Joaquín Barrio, ayer en el Aula de San Quirce. / A. DE TORRE

 

El Acueducto , el vecino más viejo y «más importante» de Segovia, no es solo una obra de ingeniería magnífica e imponente. Ni solo un monumento. Es parte de la cultura popular segoviana y, aunque no haya demasiadas referencias en las canciones populares, en el folclore, está presente en nombres de negocios, de clubes deportivos, y sí, también en jotas. Fernando Ortiz, miembro de Nuevo Mester de Juglaría y excoordinador de actividades culturales del Ayuntamiento, ponente ayer en las jornadas dedicadas al monumento, subrayó que «las referencias son más costumbristas o de situación del propio 'puente' en la plaza del Azoguejo, que es el referente básico». Y es indudable, en opinión del primer ponente del día, el especialista en conservación y restauración del patrimonio Joaquín Barrio, que el Acueducto es un ejemplo singular, porque es infrecuente encontrar algo igual, de un monumento en el que se pueden estudiar todas las restauraciones.
«Del Azoguejo se habla en muchos momentos, desde Cervantes a Lope de Vega o Gómez de la Serna –comentó Ortiz–, y los ciudadanos celebramos allí desde el homenaje a Pedro Delgado a la Virgen de la Fuencisla o el club deportivo Acueducto». En su «charla informal con un tono relajante», Fernando Ortiz recordó anécdotas como el 'himno' que hicieron en la década de 1970 los componentes de la Peña Los Músicos, entre los que él estaba junto a otros personajes como Pepe Diviú tras el ascenso del equipo de fútbol Acueducto de primera regional a primera regional preferente, que fue «un hito» en la época de inicio del Figón de los Comuneros, de la Ronda Segoviana y del Mester: «Acueducto pinturero, / lo mejor del mundo entero. / Acueducto de Segovia, / te quiero más que a una novia. / Acueducto pinturero, / es un equipo genial. / Por eso la gente grita / ¡Acueducto, hacia el mundial!».
La copla está en el acervo popular a pesar de que el club deportivo ya no existe, porque «el Acueducto es el vecino padre de la ciudad. Yo estoy convencido de que lo hizo el diablo, porque no puede ser obra de seres humanos, y está custodiando la ciudad, por lo tanto, la ciudad debe cuidarle a él porque es el 'paterfamilias', hablando en términos romanos», manifestó Ortiz.
Recordó para explicar que el monumento es un elemento básico de la ciudad de Segovia, con la «definición magnífica» de Llanos Monreal, que «está ahí, por ser 'los ojos que nunca se cierran' o por ser un 'gigante en zancos', como dijo Ramón Gómez de la Serna, que me parece otra definición del Acueducto, como elemento popular, como si fuera un gigantón, muy acertada».
Está también en otras jotas cantadas por el Mester o la Ronda Segoviana, como 'La chica segoviana' –«el domingo después de las doce bajo los arcos suele ocurrir...»–, 'Canciones de Jesús Rincón' –«si el puente del Azoguejo fuera de tocino magro, ya se le hubiesen comido los valientes segovianos»– y 'Rapsodia de aires populares' –«la puente de Segovia es un capricho, por arriba corre el agua, por debajo el vino»–, está última una seguidilla popular, señaló, que «aparece en 'La Jerusalén conquistada' de Lope de Vega, así que referencias hay, lo que pasa es que no son demasiadas». Otra es el libro 'El Secreto del Acueducto', de Ramón Gómez de la Serna, en la que el autor plasmó lo que el consideraba la esencia de la realidad castellana.
En tono de broma, Ortiz insistió en que el Acueducto perdurará para siempre «porque lo hizo el demonio», como relata la leyenda sobre su origen que forma parte de la cultura popular segoviana, aquella que relata que una joven segoviana cansada de llevar el agua en cántaros desde la fuente fue tentada por el diablo y este lo construyó a cambio de su alma. Pero es una leyenda. En el futuro, comentó Ortiz, «el paso a lo popular del Acueducto está ahora en el respeto y el amor de la gente, que lo hará perdurar de la manera que se hace ahora, a través de Internet y de las redes sociales, porque no podemos pensar que nadie vaya a hacerle jotas ahora, salvo algunos chalados como el Mester, y porque eso es ahora la cultura popular».
Para aprender
Si Ortiz destacó en su ponencia la perdurabilidad de la esencia y la presencia del Acueducto en las manifestaciones populares, el catedrático de Arqueología Joaquín Barrio Martín expuso que forma parte de la asignatura del master en Arqueología yPatrimonio de la Universidad Autónoma de Madrid porque «es muy difícil encontrar un monumento que esté al aire, que se mantenga y en el que sean reconocibles las diferentes etapas de restauración que ha tenido a lo largo de la historia».
Barrio presentó en el Aula de San Quirce su experiencia con el Acueducto como recurso didáctico, con el fin de que los alumnos aprendan al recorrerlo, no como en una excursión sino en una visita técnica que ya realizaron la pasada primavera. Como experto en conservación y restauración del patrimonio, explicó que desde la época medieval ha habido muchas intervenciones en el monumento, «porque una obra que se utiliza está permanentemente interviniéndose», en el que son muy visibles cuatro fases de restauración bien diferenciadas.
Son etapas de obras que, además, «responden a una forma de actuar en la restauración monumental en nuestro país, especialmente de la restauración arqueológica, y eso es un valor que hay que destacar en una obra de este tipo, y eso es muy importante para la docencia».
Son cuatro etapas, explicó Barrio, en las que en el Acueducto se abordó «una restauración de gran entidad», y la primera fue la de los arcos reconstruidos en el siglo XV por Fray Juan de Escobedo para restaurar los derruidos por los musulmanes en 1072; la segunda, de 1868, según la fecha grabada en un sillar; la de 1973, de Ramírez Gallardo y Fernández Castro, y la que dirigió durante casi diez años Francisco Jurado en la década de 1990.

Noticia publicada en www.elnortedecastilla.es el jueves, 19 de octubre de 2017

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